EL DESTINO DEL SOBRINO DE LA TIA LOLITA
Era muy idiota. Tremendamente idiota. Algunos le llamaban “el idiota patrón” , algo así como el “metro patrón” ese que está en París y que es el referente universal en las medidas, pero aquí, Juan Francisco, no medía otra cosa que el grado de idiotez de las diferentes personas y así cuantificar esa cualidad. Había uno en Rusia que, en esa escala, media nada más y nada menos que 3,5 Juan Franciscos. Su familia estaba resignada, y no le quedó más remedio que aceptarlo, y no sól

