Nación grande ande o no ande
- 4 oct 2017
- 3 min de lectura

Esto es un no parar, y así me encuentro a dos bandas.
Por un lado continúo encantado elaborando mi primer libro de recetas donde unas quince personas están colaborando en la elaboración de alguna de las mismas. Hablamos de comidas sencillas para 2 personas, como son ensalada campera, canelones, macarones y fideuá, sin descartar el lechazo y los huevos al nido. Creía que lo iba a poder presentar dentro de unos días, pero la precipitación, como es sabido por todos, muchas veces conduce al fracaso, y ya no me pongo metas, sino simplemente un tope: antes de navidad lo presento. Es mi regalito de reyes. Por cierto, el rey de aquí habló el martes por la tele. Tenía que hacerlo, era obligado y le aplaudo. De toda la vida he pensado que la ley se ha de cumplir y si es absurda pues entonces se modifica o cambia, pero no se incumple por sistema a todas horas. Eso tiene un nombre.
Pero bueno, por otra parte, la otra banda en la que me encuentro, es en la creación de mi nueva novela. He terminado el primer capítulo, unas 22 páginas, y ahora llega pasar una prueba delicada, una prueba difícil. Me refiero al ¿Te gusta Ana? Es mi mejor asesora y crítica y en estos momentos está pasando el examen de si esa futura novela puede llegar a gustar e incluso a enganchar. Todavía se puede dar marcha atrás, pero estoy ilusionado: va por la mitad de su lectura y le gusta. Tenemos novela. ¿Por qué hago esto de que la critique? pues porque como todo creador, soy capaz de crear cosas buenas y no tan buenas (esto pasa en todos los campos de la vida. En el político más) y antes de continuar y dedicarme a escribir páginas y páginas, es bueno escuchar la opinión de algún lector, y más el de mi chica, y que te asesore sobre la situación, el argumento, los personajes, y a partir de ahí corregir, modificar, profundizar. Espero con ganas a ver lo que dice de todo el capítulo.
Los que dijeron algo y no fue bueno, han sido los del jurado del concurso de villancicos de Ecuador al que mandé el mítico villancico "el hijo de Dios". No quedó clasificado. Bueno, en mi defensa tengo que decir que tenían que ser de ritmos ecuatorianos, y el mío era así como más bien ritmo de Piedralaves. Pero estoy satisfecho con el mismo, pues ya ganó el concurso de villancicos kiss Fm del año 2009. Todo un hito en mi carrera. Si quieres escucharlo, aquí te lo dejo VILLANCICO
Y ya para finalizar, y puestos a hablar, que todo el mundo lo está haciendo con desigual fortuna, diré una cosa y bien fuerte: el dicho marinero muy conocido de "barco grande ande o no ande" es aplicable también a las naciones, y yo lo aplico en concreto y encantado a la mía, España: deseo una nación grande ande o no ande. Espero que no se me tache de "fascista" por estas declaraciones que hago a pesar de que antaño formaban la trilogía del "una, grande y libre" de nefasto recuerdo. La mía es otra tipo de grandeza. Sí, necesitamos a Cataluña y ellos también a nosotros. Todos perdemos con su zozobra y mucho más perderíamos con su partida.
En fin, simplemente diré que me gusta España. Bueno, iré más lejos: me encanta. Lástima que por aquí anda Carles Puigdemont, el presidente catalán, y no parece ser de la misma opinión. Porque este señor, allí donde no había un problema, lo ha creado y bien gordo, y ahora tenemos un problema vital, de existencia cotidiana entre los ciudadanos españoles y más concretamente entre los ciudadanos que habitan Cataluña, y dicho señor, Puigdemont , es el maestro creador de dicho problema, el gran artífice de dicha obra, y mientras tanto, todos sufrimos las consecuencias de tamaño desbarajuste, enemistando a vecino con vecino, a familiar con familiar, a españolista con catalanista. No hay derecho. Así no se hacen las cosas, ya digo: la precipitación, como es sabido por todos, muchas veces conduce al fracaso. Sí, hay que hablar y pronto. Y nadie queda excluido de ello. Nos jugamos el futuro de muchos seres humanos...

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