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Me ha tocado la lotería, por fín

  • 20 oct 2017
  • 5 min de lectura

"Taxa y Kaos. Inconmensurable"

Sí, soy jugador, y desde pequeñito ejerzo como tal. No es un vicio, es una simple diversión.

Efectivamente había comprado algunos boletos, de esos que poseemos todos los que ya tenemos unos cuantos años. 56 otoños para ser exactos. Así que me senté delante del ordenador, busqué los números agraciados para ese día por internet, con unos nervios bestiales, y en la típica página "compruebe si su número ha sido agraciado" me metí, y enseguida comencé a dar botes de alegría: me había tocado uno de los premios del sorteo. En concreto el número premiado era el 12344321 de la serie "ñacañaca". Toda una suerte la mía, y me abrí enseguida una botella de vino, de "Albali reserva", que me encanta y que por menos de 4 euros es capaz de saciar mi paladar. Sí, también abrí una pequeña lata de aceitunas, que el tomar aperitivos es siempre recomendable. Pero bueno, al grano. Me explicaré mejor:

Era yo uno de los afortunados en la ruleta de la vida y diré por qué, pues entenderéis perfectamente por qué he sido agraciado: ese día, el día del sorteo de marras, no tenía que atravesar frontera hostil alguna con mi familia a cuestas, muertos todos de frío, en busca de algún país de acogida de esos que luego no lo son tanto ni por cierto tanto es su número; tampoco tenía que prostituirme esa noche con algún borracho cualquiera y cumplir con cara de alegría y sumisión todas sus solicitudes extravagantes que me ordenase para poder ganar así unos pocos de euros en cualquier noche maldita; tampoco era un niño abandonado que tenía que mendigar en alguna calle concurrida de alguna ciudad en espera de que alguien se dignase a soltarme algún céntimo y por supuesto tampoco mi casa estaba siendo destruida en algún conflicto salvaje y donde se vemos con espanto que se producen esos "pequeños errores" en la señalización selectiva de objetivos y encima se lucha con esas armas tan nuestras, y lo digo porque son fabricadas por aquí cerca, por alguno de esos paises de "acogida". No, tampoco me encontraba en el puto paro, ni tenía enfermedad terminal alguna. Así que este día de octubre al que me refiero, comprobé encantado, que efectivamente me había tocado la lotería. Y yo sin saberlo.

La lotería de la vida, que la llamo yo, donde tanta gente juega y en donde abundan tanto los agraciados como los desgraciados. Sí, yo tengo la fortuna de pertenecer al primer grupo.

Porque mientras la tragedia se ceba en unos cuantos y los maltrata hasta morir, aquí la fortuna se ha cebado conmigo en esta mi pequeña casa de Malasaña de Madrid, y así tengo siempre comida que llevarme a la boca, puedo pensar libremente, dormir en una confortable cama e incluso me permito soñar de vez en cuando, mientras buceo por internet y compruebo lo mal que está el mundo. Así que seguí apurando una segunda copa de Albali, no más, que el abuso del alcohol es dañino, y disfruté con este fantástico premio que me había tocado a mis 56 años. Había que hacer algo, aparte de poner "me gusta" en las páginas solidarias, así que para celebrar mi suerte, nada mejor que repartir el bacalao, que muchas veces es escaso, y por eso me he hecho socio de PORCAUSA. Espero no molestar a nadie con mi actitud. Porque mucha gente está pidiendo a gritos que les ayudemos, y no es que "se lo hayan buscado" o sean "raritos" . No, la verdad es que son como tú y yo, pero...no les tocó la lotería.

Así que mientras unos hacen el ganso por aquí y por allá, y otros, los más, padecemos las gansadas, me ha parecido oportuno ayudar. Mis inclinaciones solidarias así lo demandaban. Había que alimentar el espíritu, que no es poca cosa.

Pero no sólo del espíritu vive el hombre, sino que también hay que alimentar al cuerpo, al peazo cuerpo serrano que me sostiene, y que se desgasta y consume cual tarta de chocolate en día de cumpleaños. Así que ni corto ni perezoso, con unos amigos el martes, me zampé un impresionante cocido madrileño en un buen restaurante casamaravillas situado en la calle Jorge Juan 54 de Madrid. Uno de los mejores cocidos que me he zampado en la vida. Viva el cocido. El cocido en sí, costó 18 pavos. Añádele los vinos y postres y obtendrás la cuenta. Sí, mereció la pena.

Por lo demás, preparando una charla que daré acompañando a María Pérez, una prima de mi chica, y que versará sobre "biografías", donde analizamos alguna de ellas. Ella ha escrito unas cuantas y la entrevisto, yo por mi parte escribí la vida de Blas de Lezo en mi novela "el marino que cazaba lagartos"; Por otra parte, continúo también haciendo quinielas con la esperanza de que me toquen algún día, y comenzando de nuevo a dar las clases de PER (Patrón de Embarcaciones de Recreo). Nuevos alumnos, nuevas ilusiones.

Por lo demás, el mundo sigue girando a velocidad constante alrededor del eje de los polos (de los geográficos, naturalmente) . Bueno, en Cataluña y gracias a sus dirigentes nefastos, en especial al que los preside, gira últimamente la tierra a toda velocidad, imparable, sin control, y no se sabe a ciencia cierta cual es su eje de giro, de tal manera que así se presume que el batacazo será bestial, un batacazo que naturalmente nadie desea. Qué pena de dirigentes los que allí mandan, pobre Cataluña, pobre España. Qué pena. Tranquilos estábamos y parió la burra. La burra de lo absurdo y del despropósito. Pero bueno, siempre hay un lado positivo de las cosas: han sido capaces de conseguir una cosa buena y es que apague la tele mientras almuerzo en casa. Bueno, a decir verdad, ya tampoco la enciendo por la mañana al desayuno, ni en la cena. Escondo la cabeza cual avestruz, me olvido de malditas independencias que se quieren proclamar, y trabajo en lo mío, escribiendo y leyendo más y pensando más en los míos e incluso en el prójimo. Y todo gracias al independentismo. Si es lo que yo digo: me gusta la crema catalana y también la escalibada pero no el chef que las está cocinando.

Y encantado con el torneo de ajedrez que he comenzado el lunes en el Café Estar de la calle San Vicente Ferrer 20. Buena gente. Eso sí, soy un poco burro pues tenía ganada la partida quedando sólo mi rey y mi reina frente a su rey, me precipité y lo ahogué, quedando la partida en tablas. No sé yo si quedará también en tablas la partida que están jugando entre Mariano y Carles pero todo parece indicar que habrá un ganador. Adivina quien.

Pues eso, que paséis una buena semana y que nos toquen las quinielas.

Iba a poner "saludos cordiales" pero no termina de gustarme dicha expresión. "Besos y abrazotes" suena mejor

 
 
 

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© 2017 por Santi de Paúl

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