Componiendo la canción peregrina. Creo que va a gustar.
- 28 ene 2018
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Techo típico de Roma.
El miércoles comida en casa con Ana y amigos. Los rollitos de pollo de mis recetas del blog siempre triunfan y se hicieron barquitos con la salsa, señal inequívoca de que gustaron. No sé qué pensarían mis invitados al ver la montaña de ropa sin planchar que se acumulaba en la silla del cuarto de baño. Lamentablemente ninguno me dijo de echarme una mano ante semejante conglomerado de camisas, calzoncillos y sábanas graciosamente mezclados sin ton ni son. En fin, yo tampoco lo hubiera hecho. El jueves me puse a planchar.
Todavía no tengo muy clara la misión del agua de la plancha. Más que vapor, se producen "gotitas de agua" que salpican alegremente la ropa, empapándola. Ese me parece que no es el método ideal de planchado. Será cuestión de atender a las lucecitas verdes y naranjas que de vez en cuando, y cual semáforo, se encienden por el aparato con la intención de avisar de alguna cosa que desconozco. Interpreto que la luz verde es que lo estoy haciendo bien y que la naranja es que me pare y me abra una cerveza. Ya digo que nunca leí las instrucciones, pero esto de la parada/cervezola me llega a gustar. Porque en vez de explicarme tantos años en el colegio la teoría de los conjuntos tan interesante y útil, ya me podían haber enseñado a planchar. Por cierto, lo del "conjunto vacío" es una gilipollez. Lo pensaba de pequeño y lo sigo pensando. Para vacío, vacío, mi bolsillo. Menos mal que me voy a forrar con mi canción del peregrino que estoy haciendo. Por soñar que no quede.
El caso es que ya tengo la canción, y bien tocada y cantada creo que puede quedar muy bien. En la canción no defiendo el Camino, lugar mágico donde los haya, y que ya muchos se encargan de defenderlo, sino que ataco ligeramente a los que no saben caminar. O por lo menos eso me parece a mí. A los que a las 4 de la mañana se levantan en los albergues con linternitas hostiles y hacen todo tipo de ruidos de plásticos varios molestando a los demás peregrinos que duermen cansados y todo por cumplir "su objetivo kilométrico" diario, a pesar de que todavía no ha cantado el gallo, pero su fin justifica los medios. Y los medios son mayormente joder al personal que descansa. Qué cruz.
Mi canción está dedicada a los que en vez de peregrinar, van andando cual competición, comiendo ensaladas baratas en soledad, sin compartir con nadie su comida, ni su mundo, y encima, lo peor del caso, es que seguramente si se les pregunta (cosa difícil porque no se relacionan con ni Dios) resulta que se están encontrando consigo mismos y por supuesto su camino a Santiago es el mejor, el más auténtico. Y encima van dejando una miseria de propina en los albergues de donativos, si es que dejan algo, y así les sale rentable lo de venir a España de vacaciones 30 días. Porque además, llevan andados todos esos días por nuestro país, y desconocen cosas básicas como lo que es la morcilla y ya no te digo nada sobre la queimada o el pulpo a la gallega. Vamos, que no se enteran de nada. Creo que sabéis perfectamente de quien estoy hablando, porque hay unos cuantos de ellos pululando por el camino. Bueno, desgraciadamente son más de unos cuantos. Pues mi canción está especialmente dedicada a ellos. Espero acertar. Y todo lo hago en defensa del resto de peregrinos, los auténticos, los que engrandecen el Camino, callados, habladores, bebedores y los que no lo son, pero sobre todo solidarios y que son miles, como son la gran mayoría de los peregrinos. Va por vosotros.
Pues la canción ya está, y ahora comenzaré con su producción musical. Pondré en marcha mis contactos peregrinos para ver si la sacamos adelante. Creo que se puede hacer un buen trabajo. No, no la canción no es una canción folk. Es como aquella del "Tractor amarillo" pero que habla de peregrinos. Marchosa y cuando la toco se me ponen a mover los pies. Porque el Camino es alegre, ese es mi Camino.
Que paséis una buena semana y una noticia que me encanta: mi amigo Brendan traducirá las recetas de mi blog al inglés. Me veo papeando Fabada con Paul Simon. "Fabadeision", creo que se pronuncia. Brendan ahora pone cervezas algunos días en la FABRICA MARAVILLAS de Malasaña, en la calle Valverde 29. A ver si esta semana me tomo una cervezola allí.
Besos y abrazotes.
PD: generalmente este blog es semanal y lo publico los domingos, pero de vez en cuando...

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