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Días de espárragos y torrijas

  • 3 abr 2018
  • 3 min de lectura

Coger espárragos es una buena diversión en los meses primaverales. Un manojito en la foto.

Espárragos de campo, de los que nacen al lado de la esparraguera o bien nacen solitarios entre las zarzas de las vallas de piedras de las praderas o también entre los matojos del bosque. Tengo que reconocer que no soy muy ducho en la materia y tanto es así que en media hora de paseo campestre cogí tan sólo uno y pequeñito. Eso sí, era chulísimo. Así, que ya puedo decir que durante la semana Santa, además de estar encantado por Piedralaves, de comer potaje de vigilia y ricas torrijas (a la plancha), fui a coger espárragos, muy diferente esto que digo al clásico "vete a freir espárragos" tan en uso y válido tanto en lo deportivo, como en lo político, como en lo social. Sé de alguno que frió bastantes.

Digamos entonces que no puedo vivir de la recolección, pero eso sí, me lo pasé muy bien cogiéndolos a la vera del río Tiétar allá por Piedralaves. Lo sé... Tengo que aprender bastante más sobre su búsqueda. En este sentido, tengo que decir, que no sé muy bien si en la prehistoria hubiese sido más bien cazador antes que recolector, el caso es que cazar, lo que se dice cazar, poco lo practiqué a lo largo de mi vida. Bueno, una vez cacé un lagarto, y curiosamente lo hice con un anzuelo y una libélula de carnada. Un método curioso de cazarlos y que patenté, pues lo narré, pero como si lo hubiesen hecho los protagonistas, en mi novela de "Blas de Lezo". La mítica novela titulada "el marino que cazaba lagartos". No, no fui muy original con el título.

Pero la cuestión está en que recolectes o caces, tal vez lo importante no sea hacer bien las cosas, sino que lo importante sea intentarlas. Yo, en este sentido, soy un "intentador" nato. Y ya, si las hacemos bien, lo bordaremos entonces. Aquí es donde me descuelgo un poco, pues no todas mis obras salen bien. Yo, con el lagarto, creo efectivamente que lo hice bien. Lo cacé con estrategia, luego le quité el anzuelo y más tarde lo solté y salió despavorido y encima lo metí en una novela. Creo que todavía se estará cagando en mi padre el susodicho lagarto. Por cierto, dicen que su carne es magnífica. Como opinan algunos de los lectores de mi novela. Gracias.

Hablando de novelas...no terminó de arrancar con la novela ya comenzada del cocinero. Me cuesta, estoy vago, y me falta el impulso necesario. No me preocupa: alguna de mis novelas ya escritas estuvieron meses paradas en dique seco. Y luego continuaron por arte de magia. Divina musa.

Y así, mientras estoy parado, pienso que debo arrancar con algo. Mientras lo pienso, me dedico a quedar con Ana, a andar un poco, y a hacer ricos platos, sin olvidar por supuesto a familia y amigos. Vamos, que éste no es un buen guión para hacer una película de acción, pero al menos estoy cómodo en este mes de abril. No, no me lo ha robado nadie, estoy satisfecho con este mes, no como el del traje gris del Sabina. Una despedida musical, hablando de cantautores:

Efectivamente: fue una pena que nadie se interesara por mí en la música, me hubiese gustado hacer composiciones musicales, pero no pudo ser. Me consuelo: a Bogart todavía le quedaba París, a mí todavía me quedan las quinielas. Por supuesto: apuesto por la peña "Tinto de verano" y ojalá apuestes tu también. Del trío "salud, dinero y amor" vamos a intentar lo segundo. Sin olvidar los otros dos, por supuesto.

Besos y abrazotes y...vuelvo a publicar los domingos. Una entrada a la semana del blog es suficiente.

 
 
 

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© 2017 por Santi de Paúl

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