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EL DESTINO DEL SOBRINO DE LA TIA LOLITA

  • 15 abr
  • 4 min de lectura

Era muy idiota. Tremendamente idiota.


Algunos le llamaban “el idiota patrón” , algo así como el “metro patrón” ese que está en París y que es el referente universal en las medidas, pero aquí, Juan Francisco, no medía otra cosa que el grado de idiotez de las diferentes personas y así cuantificar esa cualidad. Había uno en Rusia que, en esa escala, media nada más y nada menos que 3,5 Juan Franciscos.


Su familia estaba resignada, y no le quedó más remedio que aceptarlo, y no sólo eso, sino que para animarle le recomendaron presentarse al concurso mundial de idiotas que se celebraría próximamente. Apostaban así a caballo ganador.


A Juan Francisco le gustó la idea y para asistir fue decidido a sacarse los billetes de barco. Lástima que a Cáceres era muy difícil llegar por via marítima, pero se empeñó. Era todo un campeón en la idiotez.


Juan Francisco, todo nervios a la par que entusiasmado, decidió así presentarse. Ser el campeón del mundo, aunque fuese de la idiotez, le entusiasmaba. El premio para el ganador de los idiotas consistía en un magnífico reloj sin manillas ni números que cada minuto cantaba las horas. Como uno de “cuco” pero éste daba ladridos. Un regalo irresistible para cualquier idiota.   


Tenía muchas posibilidades, lo sabía. Y la verdad es que estuvo a punto de ganarlo, pero perdió por muy poco, como perdía siempre en la vida.


El caso es que presentó en el mismo su valiente teoría e inequívoca de que la tierra era totalmente plana, avalada por muchas voces y muchos experimentos científicos e incluso videos de tik-tok, y así estuvo a punto de ganar el concurso de idiotas, pero lamentablemente ganó otro concursante, muy osado, pues ganó el apetecible concurso y con toda la razón, ya que pretendía nominar a Donald Trump para el premio nobel de la paz. Ganó por poco, pero ganó.


Otro fracaso más en su vida y Juan Francisco no lo merecía.


Pero es que desde el día que nació, estaba Juan Francisco abocado al fracaso, tal y como su tía Lolita ya le auguró al verle en la cuna con los pelos totalmente de punta sin posibilidad de alisarlos, ni siquiera con la plancha, porque lo intentó.  Ese día Lolita exclamó horrorizada...


- ¡Qué horror! Parece un puerco espín. De esta guisa irá de fracaso en fracaso por la vida.

Y el destino se estaba cumpliendo. Inexorablemente.


17 chicas le dieron calabazas por tonto durante su adolescencia y la única que le hizo caso, tras cientos de regalos invertidos en el ligoteo,  desgraciadamente descubrió que era virtual y que sus besos eran imposibles.


Nunca, sus compañeros de colegio le llamaron para fiesta alguna, y cuando él quiso organizar una, fue el día del gran apagón. Todo un desastre, ni siquiera la chica virtual apareció. En medio de la oscuridad, se comió todos los ganchitos de los cuencos y se puso con un aspecto horrible, como de color naranja butanero, durante todo un mes. Hubo que teñirle. Al menos le sirvió para chuparse los dedos, que ahora sabían a los dichosos ganchitos.   


Y lo peor de todo: todo el mundo le llamaba idiota, con cariño, porque no eran dañinos los insultos, pero muy directos a su corazón.


Pero entonces pensó, y comprendió que si bien su destino le marcaba la idiotez profunda, lo iba a esquivar, y no sólo eso: le daría un giro radical. El mundo entero se enteraría de hasta dónde él podía llegar. Para ello, lo primero que hizo fue comprobar dónde estaba Cáceres y por fin comprendió que por allí no pescaría muchas sardinas. Estaba mejorando.


Se puso manos a la obra y en un arranque imaginativo sin parangón alguno inventó nada más y nada menos que la “sudadera sin capucha”. Todo un hito en su carrera.


Su invento gustó, vaya si gustó, ya que la humanidad entera estaba hartita de llevar una capucha que nunca se ponía. Se inventó así incluso el “día sin capucha” y fue muy festejado. Se hizo viral.


En vista de su enorme éxito, fue más allá y consiguió inventar el “tapónalaporra” o artilugio imprescincible para que el tapón desenroscado de las botellas de consumo humano y pegado graciosamente a la misma una vez abierto no molestase. El invento consistía en pegar a dicho tapón una bola de billar. Entonces era la bola de billar la que daba el coñazo al beber, pero ya no molestaba el taponcillo de las narices. Todo un éxito su invento. Juan Francisco fue incluso al programa de la tele “el hormiguero” a promocionarlo. y fue muy aplaudido.   


Ya es famoso y las 17 niñas que le dieron calabazas, le comenzaron a llamar, a alabarle, a quererle. Fue entonces cuando él las dejó a todas y comenzó a acostarse de una manera continuada con la chica virtual, engendrando así un par de hijos que actualmente pululan por el ciberespacio e incendian las redes. Y fueron felices.


Ahora, la pareja de novios, junto a su tía Lolita, pasean habitualmente por el Paseo Marítimo de Cáceres y encima han tenido la suerte de conocer a Abundio. Sí, el del refrán “Eres más tonto que Abundio”. Está encantado con su nuevo amigo y juntos se escapan del destino cruel que les amenazaba.  


 
 
 

33 comentarios

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Invitado
27 abr
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Muy divertido el relato de Juan el idiota por antonomasia!! Algunos parrafos me traian a la memoria el humor de Luis Sanchez Polak, mas conocido como TIP.

Enhorabuena ! Santi por este breve y divertido relato !!

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Santidepaul
28 abr
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Gracias invitado!!! un honor asemejarme al gran TIP. Qué buen humor el suyo. Y en eso estamos, en intentar hacer reir. Gracias

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Invitado
25 abr

ja Ja... Conozco a uno que otro para los que habria que crear una escala especial de medición... Excelente y Divertido relato.. Saludos

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Santidepaul
25 abr
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Gracias invitado!!! jajaja si...hay diferentes escalas. Un abrazo

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Pepe
24 abr
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Ja, ja, ja, Santi, me has hecho pasar un rato de lo más divertido. Mira que estamos en un país plagado de idiotismo, y si no véase El Hormiguero, como comentas, pero este idiota que nos traes supo sacarle jugo, no aparentar ser otra cosa y vivir de ello. Buena fuente tenía un personaje que le llamaban el Gilipolla, muy parecido al tuyo, aun así... Ja, ja, ja. Aún me estoy riendo de la travesía para ir al concurso.

Un abrazo y mucha suerte

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Santidepaul
24 abr
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Muchas gracias Pepe!!! Un placer que te rías con mi tontería del idiota y...mira que era idiota el prenda. Mucha suerte en el concurso y un abrazote

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Patxi Hinojosa
22 abr

Hola, Santiago.

Como ya han apuntado antes, te ha quedado un relato de humor surrealista que me ha gustado y divertido a partes iguales; por no hablar de su originalidad, porque original lo es, y mucho.

Te felicito por todo ello y te deseo mucha suerte en el Tintero.

Un fuerte abrazo.

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Santidepaul
22 abr
Contestando a

Muchas gracias Patxi!!! y que bueno que te haya gustado. Esto me anima a seguir con mis relatos de humor, que buena falta hace. Mucha suerte en el Tintero y un abrazote

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Invitado
21 abr

Haces todo un homenaje a la idiotez en tu relato, Santiago.

Me ha divertido mucho.

Mucha suerte en el concurso.Un abrazo.

Estrella Pisa

Editado
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Invitado
21 abr
Contestando a

Gracias Estrella!!! Efectivamente...hago apología de la idiotez, pero creo que lo hago con gracia y me encanta que te hayas reido. Mucha suerte en el concurso del tintero. Besos

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© 2017 por Santi de Paúl

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