¿Hablamos de Dios?
- 28 abr 2023
- 6 min de lectura

En 15 años de la existencia del blog nunca hablé de Dios, así que hoy toco el tema. Algo de Dios y también de cartujos. Ahí va mi sermón...
Tras la reciente visita a mi hermano monje en al Cartuja de Calabria (Italia), que por cierto nos trataron la mar de bien pero está en el quinto coño, hoy voy a hablar de religión. Pese a no ser mi fuerte. Yo soy más de hablar de cañas y de novelas. Ya sé de antemano que alguno de mis lectores, dado el tema, dejará aquí mismo la lectura, pero aún así me arriesgo.
Soy de familia cristiana, donde se practicaba una caridad, solidaridad y un humanismo cristiano que creo es francamente bueno y que aporta beneficios a la sociedad. Fui además a un colegio de monjas hasta los 10 años. Pero, la verdad, ya desde pequeño no fui entusiasta de religión alguna y sus formas, protocolos, y normas no iban demasiado conmigo. Es más, por alguna razón extraña,: la mayoría de los curas, desde siempre, me ponían "nerviosito". Llámese alergia a la sotana o similar. A las primeras de cambio, y no exagero.
Mi hermano Pedro, el cartujo, frecuentaba en la adolescencia una congregación mariana, jesuitica, la del Padre Ceñal en la calle de Serrano de Madrid. Yo sin embargo, nunca aparecí por allí, de tal manera que un día que llegó el Padre Ceñal invitado por nuestra casa, me otorgó el título de "el congregante por libre" y efectivamente algo de razón tenía. Pedro con 23 años entró en la cartuja de Miraflores (Burgos) de novicio. Ahora tiene 65 y sigue ejerciendo de cartujo.
Luego me metí en la Armada y si bien de vez en cuando rezaba, y no veas tú como lo hice cuando de Comandante del barco CASTOR entré de arribada en Huelva por un temporal de narices. También de más pequeño disfrutaba de guardiamarina rezando algún día el rosario navegando por las tardes en la toldilla del JS ELCANO con el Comandante, el "pater" y alguno que otro más. No, en puerto no me dedicaba precisamente a rezar.
Fui perdiendo la fe según transcurrieron los años. Ni siquiera el Camino de Santiago, que tantas veces recorrí, impulsaron mis sentimientos religiosos, sino más bien, todo lo contrario, y se fue aplacando mi devoción. La enfermedad y muerte de mi hermano mayor, Juanín, tampoco ayudó mucho que digamos.
Poco a poco, ya con 40 años, dejé de rezar. Primero fui recortando las frases de las oraciones en las que no creía o no me decían absolutamente nada. Recorté asimismo las frases del "Credo"
Finalmente dejé de orar el Padrenuestro. Se cortó mi comunicación con Dios, excepto el canto alguna vez que otra de la "Salve marinera" que siempre me gustó. No negaba la existencia de Dios, pero me importaba un bledo todo lo que a él se refiriera. ¿En todo momento sucedió esto?
No, no fue en todo momento. Si tenía que ir a un funeral era mudo en plegarias y oraciones, y por las noches no emitia oración alguna, pero....en algún instante, cada mucho tiempo, salía por mi boca una palabra de agradecimiento a algún Dios, santo, personaje querido fallecido o en agradecimiento a la mismísima naturaleza. Una palabra en la que decía al éter simplemente un "gracias". No sé si esto puede considerarse oración pero es lo que he practicado durante los últimos tiempos.
Porque pedir, ya no pido nada, pero de bien nacidos es ser agradecido y el "gracias" me sale voluntariamente y de muy adentro.
Pero volvamos al monasterio. Hace unos días en Calabria, en el monasterio de Pedro, acudimos a vísperas donde unos 12 monjes entonaban sus cánticos. Siempre me pareció un coñazo semejante espectáculo, pero ya sea por mi edad, por el instante vivido o porque me tocaba meditar, el caso es que me impactaron sus rezos. Y me hice la pregunta:
¿Acaso estos que rezan encerrados todos los días de su vida han equivocado su existencia?
No, no podía ser esto. Algo se debe cocer que yo no comprendía.
"Algo" místico puede exsitir. No sé su apariencia, forma o color. Pero seguramente hay una fe que existe Porque yo no soy el más listo del barrio, y la fe de aquellos hombres es brutal. Puedo equivocarme pero la fe que tenían aquellos 12 monjes debe arrancar de alguna parte.
Seguiré sin ir a misa, donde los sermones y protocolos me cansan, seguiré sin rezar y simplemente seguiré diciendo "gracias" a ese ser o espíritu, pero ya sé que seguramantre hay "algo". Y como nací en España lo más cercano a ello es el Dios de los cristianos. Así que como lo mío es hacer amigos, seré amigo de Jesús. El próximo día explicaré, sin cortapisas, el misterio de la Santísima Trinidad.
¿Por qué cuelgo todo este rollo macabeo? Muy sencillo, por mi hermano Pedro.
Tras 40 años de cartujo en Burgos, en la cartuja de Miraflores, Pedro fue elegido democraticamente Prior, y ejerció el cargo durante 3 años. Y lo hizo muy bien, con espiritualidad, con bondad. Tanto de sus subordinados monjes como de allegados a la cartuja como Porteros, cocineros, albañiles y demás gente nos llegaron siempre palabras de elogio a su labor, en especial se dedicó a cuidar enfermos cartujos y ejrercer el Priorato además de se monje. Además, entre otras cosas, ayudó a intentar descubrir restos de personas que fueron asesinadas en las inmediaciones y posesiones de la Cartuja durante la maldita guerra civil. Los restos no fueron encontrados pero Pedro y la Cartuja pusieron de su parte para que fueran localizados y se ganó el aprecio de los descendientes de los asesinados.
Y mientras tanto siguió componiendo una poesías preciosas. Como ésta:
Ya está Dios esperando a que le rece
¡Es el rato más cielo de su cielo!
puro juego de Amor de un Dios en celo
Que goza mi oración y se estremece
Cada verso de amor, me lo agradece
Con mi canto en la noche, le desvelo
¡excito en Dios la llama de un anhelo!
Si Él es fuego, yo brisa que lo mece
Y así viene a mí encuentro cotidiano
Como novia pendiente de una cita
que saborea el beso de antemano...
Un Dios enamorado que no evita
contaminarse a fondo con lo humano
Y más Dios de mi abrazo resucita
Pero siempre hay un pero. Debió de decir algo de Prior, o no decirlo, Debió hacer algo, o no hacerlo, que a pesar de tener siempre el apoyo de su comunidad, no gustó us actitud a la jerarquía cartujana. Y hace 10 meses le destituyeron fulminantemente.
No contentos con eso, le desterraron a Calabria, donde ahora en vez de Prior es despensero y así cuenta los garbanzos y el aceite que existe aparte de ejercer como monje. No lo lleva mal y como siempre está feliz, pero....
Pedro ya es mayor, tiene 65 años, y creo que debe ser destinado a España, a las cartujas de aquí, que creo que hay tres. Por dos razones fundementales:
A sus 65 años podría ejercer de igual manera la labor de cartujo en España que en Calabria y podría componer poesía a su antojo. Sin perder tiempo en aprender el precioso idioma italiano, que le hace falta. Rezar y componer, componer y rezar en España y podría dejar un buen legado de poesías. Y la segunda razón es de índole familiar: la famila, con bastantes miembros con edades superiores a los 70 años, estaríamos más cerca y nos harían un favor favoreciendo a la familia. Bueno, esa es mi petición al éter por si alguien me escucha. Os dejo con otra de sus poesías:
La libertad de amar que Dios me ha dado
la vivo a corazón desprotegido
mas allá de los besos o el olvido,
Es el Don de vivirme comulgado
Lo mejor de la vida ¡lo he arriesgado!
¡A cuantos versos he sobrevivido!
ya de miedos y ritos, desvestido
que todo amor, desnudo es consumado
Se me entristece Dios en ocasiones
si le pido me lleve de las bridas
Me quiere amante, libre ¡con heridas
que biografíen mis palpitaciones!
Por eso apuro el Don ¡sin restricciones!
sin ajustes...Él sabe mis medidas
Bueno, volveré a hablar de Dios dentro de....15 años. Y para entonces espero que mi hermano se encuentre en España. Creo que a él le conviene, a la familia nos interesa y a la Cartuja le da exactamente igual. Y la poesía saldrá ganando.
Besos y abtrazotes y hasta el próximo finde.
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