La boda
- 20 ene 2022
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Qué día más bueno...
Faltando 5 días para la boda fuimos a encargar las alianzas. Nos había pillado el toro, como siempre suele suceder. Previamente pregunté si tenía que ponérmela en la izquierda o la derecha o si bien este asunto dependía de ser diestro o siniestro o incluso de la filiación política. Consultada Alexa sobre el particular fue muy clara su respuesta al respecto: contestó con un "Da lo mismo" convincente y a continuación añadió un "idiota" la mar de significativo. Me faltó tiempo para desenchufarla.
Porque la verdad, con independencia de la mano, solo tengo una cosa clara: la llevaré puesta toda la vida.
Digo yo, que podía ser tradición para estos menesteres matrimoniales ponerse un palillo de dientes en la oreja o similar, de reducido coste, o bien, los casados, podíamos lucir un lazito azul azafata en la nariz, por ejemplo, en lugar de comprar sendos anillos de oro nada baratitos. Pero no, la gente suele comprarse unas alianzas y nosotros, siguiendo el protocolo, así lo hicimos.
Terriblemente caras en el primer lugar que entramos a comprarlas. Salimos despavoridos.A punto estuve de llamar al móvil del "defensor del casado talludito". Intentamos luego hacernos con ellas en un segundo lugar alternativo y allí las encargamos. Llegaron por los pelos un día antes de la boda.
El notario la mar de simpático y los asistentes también. Todos monísimos. No, no me dejaron cantar la "salve marinera" al final del acto, me dijeron que con firmar bastaba, pero como ofrenda, que sé de sobra que siempre se hacen en bodas y demás saraos, le regalé, con el notario por testigo, una bolsa de conguitos a Ana. Le encantó el regalo. Por cierto, estaba espectacular. Yo, estéticamente hablando, en mi línea.
Luego, fuimos los asistentes, unos 10, a comer al restaurante CALUANA en la calle de la Bolsa. Muy bien servido y muy rico todo. Por ser banquete de boda, me dieron ganas de poner la música en el móvil a todo volumen e ir saludando a todos los de las mesas del local, bailando, y con Ana llevando el ramo de novia dispuesta a entregarlo a alguna, que eso lo hacen en todas las bodas, pero ella me hizo desistir de dar semejante espectáculo. ¡Qué sensatez la de mi esposa!
Sí, claro: a los participantes en el acto le hicimos entrega de los muñequitos de corcho de champán SANTYANA. Quedaron encantados. Alguno incluso declaró, con lágrimas en los ojos, que había sido uno de los días más felices de su vida. Ahora, a esperar la fiesta en que lo celebraremos, que puede tardar meses. Vivan los novios.
¿Somos felices? Sí, lo somos descaradamente. A mis 60 años. Un día memorable este 19 de enero de 2022. Por eso, vuelvo a repetir a los que no encuentran el amor, a los que lo han rechazado, o a los que les ha vapuleado, que el amor existir existe y no conoce edad. (Algo parecido decía San Pablo en esa cartita que se lee a menudo en casi todas las bodas) ¿Quieres un consejo?...Pues. como decía Fórmula V hace ya un tiempo: "Busca un amor, para tu vida, vive tu vida para el amor".
Por lo demás, una semana de lo más normal. Fuimos con unos amigos a ver la peli "El buen patrón" y no nos gustó a nadie. Nos aburrimos como monas en el cine. Menos mal que previamente habíamos cenado algo y que fue lo más destacable de la jornada: una cenita rica con buenos amigos que sí gustó y mucho.
De igual manera, le pegamos carpetazo a la serie que veíamos "Valeria". El guionista seguramente debería estar leyendo "50 sombras de Grey" cuando se puso a hacer los diferentes capítulos. Qué barbaridad. El de "vestuario" de esa serie se quedaría seguramente sin trabajo. ¡Qué cantidad de escenas en pelotas!. Dejó de gustarnos una serie que no comenzó mal del todo en los primeros capítulos pero que feneció con el transcurrir del tiempo. Lo bueno es que hay miles de pelis y series que ver y disfrutar. A por ellas.
Una de ellas ha sido la película "las leyes de la frontera" de Netflix. Si ya me gustó la novela, la película me ha gustado también. Buen cine, sí señor.
Por cierto, volviendo a los desposorios...No sé, yo juraría que en esto del matrimonio se juraba obediencia o similar, pero el caso es que le he dicho a Ana que baje inmediatamente a comprar centollos y Estrella Galicia para que veamos juntos el partido de fútbol y no me ha hecho ni pajolero caso. Ha seguido tranquilamente tomando conguitos, mientras que tumbada en el sofá y arropada con la mantita, con un par de gatos acurrucados en sus piernas, ha seguido sin inmutarse viendo la serie. Volveré a consultar a Alexa "normas y deberes del matrimonio", a ver que dice sobre el particular. Supongo que me volverá a llamar idiota.
Besos y abrazotes y hasta el próximo fin de semana. Y mi nueva novela "El cocinero del 27" pronto verá la luz. Una luz brillante, por cierto, como el arroz ese que no se pasa. Seguiremos informando.
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