¿Y la musa?
- 27 ene 2023
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Primera idea, aproximada, de mi musa. Sin entrar en detalles.
Partamos de la base de que mi musa, la que me inspira, es un tío. Un muso, vamos. Más bien feo y con barrigola cervecera pero eso sí: simpático. Si tu musa es una guayaba, enhorabuena.
Hace 3 años, pasó una vez más mi muso particular por casa y saqué adelante mi novela "El cocinero del 27", pero desde entonces no he vuelto a ver al muso inspirador, por más que miro en mi tabla de calcetines desparejados o mismamente en la nevera, y es una pena. Eso sí, después de visitar el frigorífico termino comiéndome unas cuantas tabletas de chocolate que hay tiradas por los estantes, pero desgraciadamente no pillo al muso por ninguna parte. No sé en qué estoy fallando.
Es curioso, te visita la musa y haces canciones y novelas en un abrir y cerrar de ojos, pero no te visita y a mí mayormente me entra hambre. No sé, como digo, a lo mejor es cuestión de volver a buscar en la susodicha tabla de calcetines, o bien, incluso, en observar al detalle mi alimentación. Así que tomo medidas al respecto buscando soluciones y ayer, para empezar, y así poder observar mejor mi alimentación, me pimplé como quien no quiere la cosa, un cocido, de los ricos, de los que los trocitos de pan no se sumergen en el caldo, sino que flotan en la grasa de la superficie. Tal vez no me encuentre a la musa entre los garbanzos, tal vez engorde, pero al menos seré feliz y de eso se trata, con musa o sin ella. ¿Porque para qué estamos? pues eso: para ser feliz sin joder a los demás, por supuesto.
En cualquier caso me parece que estoy un poco obsesionado con esto de las comidas y la dieta. Tengo sueños nocturnos con fabadas y croquetas, donde ricos platos llenos de alubias y chorizos huyen al yo pasar y me resulta imposible devorarlos. Es tremenda la angustia que padezco. Y encima se añade ahora que cuando alguien me habla, lo identifico desde un primer momento con viandas. Asi ya no hablo con Manuel, Pilar o Demetrio, sino con Chistorra, Morcilla y Torrezno, claramente identificados cada uno de ellos según su aspecto, y eso, a mis 61 años no puede ser.. Da lo mismo que me hablen de política, de veraneos o incluso de religión. Yo solo siento hambre cuando les veo y el estómago comienza a hacerme ruiditos, y se sorprenden cuando sólo les respondo a sus preguntas con un llamativo "qué rico". Qué gracia...hablando de un personaje famoso les dije que era "un poco soso" mientras agarraba el salero.
Con todo esto intento decir que en este país es más fácil comer un centollo a bocados, sin cascanueces, pinzas y martillito que ponerse a dieta. Este pais de los manjares abundantes, de las salsas increibles, de los aperitivos a todas horas y de las celebraciones continuas. Así que lamento mi sobrepeso, pero vuelvo a decir que soy feliz, y que de eso se trata. Ojalá pudieran vivir en muchos paises como la mayoría de nosotros en España lo hacemos. Sí, claro que también hay hambre en España. Colabora por favor con el banco de alimentos.
Pues eso, que ayer he vendido una novela del cocinero por AMAZON y estoy la mar de contento. Puede ser el comienzo de un año 2023 esplendoroso. Como veis, me contento con bien poco. Si a eso añadimos que la novela que he comenzado "El último Catón" de Matilde Asensi, me está gustando, pues vamos bien a por el mes de febrero. Vamos allá. Claro, mi cumple lo celebraremos Ana y yo con una comidita.
Besos y abtrazotes y hasta la próxima semana
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